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Cómo limpiar la silla de comer del bebé tras cada comida

Cómo limpiar la silla de comer del bebé tras cada comida
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Una tarde de la semana pasada me quedé parada en la cocina, justo arriba de la ferretería de mi familia, mirando la silla de comer. Parecía más una escena del crimen de camote machacado y aguacate que un mueble. Mi bebé acaba de cumplir los 6 meses y, aunque el pediatra nos dio luz verde para los sólidos desde la consulta de los cuatro meses, apenas ahora entiendo que el Baby-Led Weaning es un deporte de contacto. El residuo morado de los arándanos ya se estaba secando en el borde y yo solo podía pensar en el tiempo que me tomaría dejar eso decente antes de su próxima siesta.

Antes de seguir, quiero contarte algo importante. En este diario vas a ver algunos enlaces a cursos de Hotmart que yo misma he comprado. Si decides inscribirte en alguno a través de ellos, yo gano una comisión, pero a ti no te cuesta ni un peso extra. Solo te comparto lo que de verdad uso en mi cocina aquí en Querétaro; de hecho, ya tengo 3 cursos de alimentación complementaria en mi cuenta, porque una nunca deja de aprender. Mi transparencia es total, y puedes leer más sobre esto en mi política de afiliados.

El desastre del BLW: Más allá de un simple trapazo

Vivir en un departamento pequeño cerca del acueducto tiene su encanto, pero el olor a brócoli al vapor se queda pegado a las cortinas si no te apuras. Me di cuenta de que mi limpieza rápida de 'un trapazo y ya' no estaba funcionando cuando, a finales del mes pasado, encontré un trozo de zanahoria endurecido, como una piedra, atorado en el doblez del asiento. Llevaba ahí por lo menos tres días. No manches, sentí que la higiene se me estaba escapando de las manos entre tanta papilla y trozos sólidos.

Lo que nadie te dice en los videos de Instagram es que el BLW aumenta muchísimo el desperdicio y la dispersión de comida. No es solo lo que el bebé se mete a la boca, es lo que vuela, lo que se embarra en los codos y lo que termina incrustado en las rendijas. He pasado por momentos donde la silla se convierte en un campo de batalla y yo solo quiero cerrar la puerta de la cocina y olvidarme de todo. Pero luego recuerdo que esas bacterias no perdonan.

Bandeja de silla de comer con restos de comida de bebé pegados

Mi gran error: El cepillo de alambre de la ferretería

Un martes por la tarde, frustrada porque no podía quitar el resto de un huevo revuelto de las correas de nylon, bajé a la ferretería. Agarré un cepillo de cerdas de alambre, de esos que usa mi pareja para limpiar metal, pensando que sería la solución definitiva. Qué milagro que no eché a perder la silla. Intenté tallar las correas con tanta fuerza que casi las deshilacho por completo. El arnés de seguridad quedó todo rasposo y me sentí fatal. Obviamente, yo no soy experta en limpieza profesional ni tengo certificados en seguridad infantil, solo soy una mamá tratando de que su cocina no huela a coliflor rancia.

Ese fue el punto de quiebre. Me puse a revisar de nuevo uno de los cursos que compré, el que sí terminé de principio a fin, buscando no solo recetas sino consejos de logística. Porque sí, tener una guía de 300 Recetas BLW es increíble para variar el menú, pero si no sabes cómo gestionar el caos posterior, terminas odiando la hora de la comida. Aprendí que las correas son el foco principal de bacterias si no se secan bien, y que tallar como loca no es la respuesta.

El ritual de los 5 minutos: Paso a paso

Después de varios intentos fallidos, logré establecer un ritmo que funciona entre siestas. Ya casi lo hago en automático mientras el bebé balbucea con su papá en la sala. Aquí te dejo lo que me ha salvado la vida:

Limpieza de las correas de la silla de comer con un cepillo pequeño

A veces, mientras tallo el puré de chícharos que parece cemento, me pregunto si los instructores de mis cursos de alimentación tienen sillas que se limpian solas o si sus cocinas también huelen a brócoli todo el día. Es reconfortante saber que no soy la única que sufre con esto. Si estás empezando, te recomiendo mucho echarle un ojo a cómo dar aguacate de forma segura, porque es de lo que más ensucia pero de lo que más disfrutan.

Herramientas que sí uso (y las que no)

En este proceso he acumulado tiliches que a veces ni uso. Por ejemplo, compré un vaporizador carísimo que prometía desinfectar todo en segundos y ahí está arrumbado porque tarda más en calentar que yo en pasar un trapo. Lo que sí uso diario es mi canastilla de vapor para cocinarle sus verduras y unos baberos de silicona con 'recoge-migajas' que interceptan al menos el 40% del desastre antes de que toque el asiento.

Si prefieres tener todo a la mano en tu tablet mientras limpias o cocinas, el Recetario Interactivo Para Bebés es muy práctico, aunque yo sigo siendo fan de anotar mis propios trucos de limpieza en los márgenes de mis guías impresas. Al final, cada cocina es un mundo y cada bebé tiene una puntería distinta para tirar la comida.

Productos de limpieza naturales para la silla de comer del bebé

La importancia de la constancia

No te voy a mentir, hay domingos después de un almuerzo familiar donde la silla se queda sucia un par de horas más de lo debido porque el cansancio me gana. Pero he notado que si dejo que el residuo morado del betabel se quede hasta la cena, luego necesito una espátula para quitarlo. Es mejor hacerlo de una vez. Recuerda siempre consultar con tu pediatra cualquier duda sobre la higiene o si notas alguna reacción en la piel de tu bebé por los productos de limpieza; ellos son los que tienen la última palabra, no yo.

Limpiar la silla no es solo por estética, es para que la próxima comida sea un inicio fresco. Me gusta que cuando mi bebé se sienta, la bandeja brille un poquito, lista para recibir su receta saludable favorita de la temporada. Es nuestra pequeña ceremonia de cada martes, o miércoles, o de cualquier día que nos toque descubrir un sabor nuevo.

Silla de comer limpia y lista para la siguiente comida del bebé

Un último consejo de mamá a mamá

Si sientes que la silla te está ganando la batalla, respira. Ándale, no es el fin del mundo si hoy solo lograste limpiar la bandeja y las correas se quedaron con una manchita de plátano. Estamos aprendiendo. Yo misma me equivoqué la semana pasada usando un trapo que soltaba pelusa y terminé dejando la silla peor de lo que estaba. Lo corregí al día siguiente y no pasó nada.

Para las que quieren ir un paso más allá y tener estructura en este caos, el curso de Recetas Para Bebés + Bonos tiene ideas geniales que no requieren ingredientes raros (que a veces ni encontramos aquí en el mercado de la Cruz). Me ayuda a planear y, curiosamente, cuando planeas mejor, ensucias menos. O eso quiero creer mientras recojo el último pedazo de calabacita del suelo.

Ya merito terminamos esta etapa de los seis meses, y aunque la limpieza es pesada, ver su cara cuando prueba algo nuevo hace que cada minuto con el trapo en la mano valga la pena. ¡Ánimo con esa limpieza!

Importante:
Lo que lees aquí refleja mi experiencia personal y mis opiniones, no consejos profesionales. Investiga por tu cuenta y consulta a los profesionales adecuados antes de realizar cambios en tu salud, dieta o finanzas.

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